Antonio Suárez. «Mujeres en la cultura, en la ciencia, en la educación»

MUJERES EN LA CULTURA, EN LA CIENCIA Y EN LA EDUCACIÓN

Antonio Suárez

Director del CEP de Baza

Hemos querido aprovechar la proximidad del Día Internacional de la Mujer para presentar este conjunto de… ideas, de recursos que el profesorado puede integrar dentro del aula y dar respuesta a esta demanda que nos hace la sociedad de hoy en día, como es preparar a las nuevas generaciones para el final de la brecha social entre el hombre y la mujer; el logro definitivo de la igualdad más absoluta entre un hombre y una mujer. Y queremos hacerlo bajo el título Mujeres en la cultura, en la ciencia y en la educación. Esta iniciativa nace con el objetivo de incorporar la perspectiva de género al proceso de enseñanza-aprendizaje. Y lo queremos hacer en dos escenarios distintos pero complementarios.

El primero es depurando la imagen de las grandes mujeres que presentamos al alumnado del sesgo de género que puedan tener. La mayoría de estas grandes mujeres que aparecen en la historia, en la literatura, en el arte, en la ciencia han luchado por la igualdad, han tenido que competir en un mundo masculino, y probablemente hayan tenido que ser mucho mejor que cualquier hombre para destacar en su campo; sin embargo, la imagen que trasladamos de ellas, su veracidad, la fiabilidad del personaje, en muchas ocasiones está construida desde una perspectiva masculina que no es sensible a determinados detalles.

Para entenderlo mejor podemos analizar la imagen de Santa Teresa que ofrecemos al alumnado. Estamos ante una mujer del Renacimiento, que debería ser reflejo de su época; un tiempo en el que se empieza a respirar libertad, aunque aparezca la Inquisición; a confiar en la razón, aunque se viva en la fe; donde se inicia el pensamiento crítico, aunque aparezca la autocensura. Como decía Ortega y Gasset es una época de crisis donde lo nuevo y lo viejo se cruzan: “Por un lado es persistencia en la vida medieval… y por otro es germinación oscura de vida nueva”, o recuperando a Pico de la Mirandola “Se está en la divisoria de dos mundos, de dos formas de vida y el individuo va y viene de la una a la otra”.

Y sin embargo, si revisamos la imagen que aparece de ella en nuestros libros de texto, es marcadamente una imagen del medievo. Si cogemos cualquier manual de literatura, de hoy en día, puede recoger cosas como las siguientes: cultivó la poesía lírica religiosa, en la que aparecen sus trances místicos, los éxtasis místicos de Santa Teresa y donde crea un ambiente ascético que es el que preside su Orden de las Carmelitas Descalzas; alude a algunas de sus obras, como Camino de perfección, Las Moradas… A ello añade algunos fragmentos para comentar y finalmente nos dice que su vida fue una guía espiritual, un ejemplo de pobreza, de obediencia, de humildad, de mortificación, e incluso de enfermedad.

Nosotros como decentes, nos formamos con esta imagen, la seguimos encontrando en nuestros manuales y seguimos trasladándola a la siguiente generación acríticamente. Pero, qué es lo que sucede si rascamos un poco bajo esa biografía desde la perspectiva de género. Pues, que probablemente encontremos la imagen de una mujer renacentista, de una mujer de su tiempo. Eso sucede cuando es la mujer la que incorpora su perspectiva a la historia, a la literatura, al arte… Por ejemplo, Josefina Molina, con la ayuda de Carmen Martín Gaite, elaboran el guion de la serie Teresa de Jesús, protagonizada por Concha Velasco en los ochenta. Fruto de la investigación que hacen sobre el personaje, publican una biografía que titulan Santa Teresa en el umbral de la hoguera, donde aparece como una reformadora, enfrentándose al poder masculino dentro de la Iglesia, a la misma Inquisición y reivindicando un espacio para la mujer dentro de la misma.

Espido Freire, otra escritora que ha recreado su vida últimamente en Para vos nací; un mes con Teresa de Jesús, resalta de ella, sobre todo, su labor reformadora y luchadora por la expansión y mejora de la sanidad y la educación.

Y Anna Flotats nos descubre una Santa Teresa que lanza un grito al mundo del Renacimiento, un grito de una mujer desesperada, de una mujer que está luchando por revindicar su lugar en un mundo masculino, batallando por la independencia de la mujer dentro de la Iglesia, combatiendo porque las monjas no tuviesen a un prior al frente del convento, no estuviesen sometidas a un hombre dentro de sus palomarcicos, como ella llamaba a los conventos de su Orden. Ella consiguió que hubiera madres superioras en sus conventos y que fuesen elegidas cada tres años. Estamos asistiendo a toda una revolución democrática dentro de la Iglesia Católica.

Un grito de una mujer que confía en el conocimiento como forma de crecimiento personal, cuando acusa a los sacerdotes de ser malos cristianos que se dedican a destruir la lectura, a retirar, a prohibir los libros en los conventos, para mantener a la mujer religiosa en la ignorancia.

Un grito que irrumpe en el Renacimiento, superando el contexto religioso, reivindicando la condición femenina y la dignidad de la mujer en toda la sociedad, cuando proclama que “el mundo nos tiene acorraladas”.

Cuando a la imagen que nos ofrece la historiografía tradicional, incorporamos los datos que nos aporta la perspectiva de género lanzada sobre el pasado, es cuando tenemos ya el retrato de una mujer del Renacimiento que viene y va desde una forma de vida vieja a una nueva forma de entender el mundo.

Queremos sensibilizar al docente de la necesidad de hacer esta relectura del pasado desde la perspectiva de género, para trasladar a las futuras generaciones un universo conceptual donde la igualdad entre hombres y mujeres sea sostenible. 

 Y esa misma perspectiva de género nos lleva a mirar a nuestro entorno más cercano, a las mujeres que nos rodean, con las que convivimos cada día, que han tenido que enfrentarse, día a día, a esta sociedad masculinizada en la que hemos vivido a lo largo del pasado siglo XX. La mayoría de las veces han luchado por encontrar su hueco, su lugar en el mundo por alcanzar su realización personal, y ese camino las ha llevado a estar, muchas veces, solas en un mundo de hombres, a tener que reivindicarse, a cambiar roles de género, a conquistar derechos, a poner en juego su dignidad personal a cada paso. Han dado así pequeños saltos cuantitativos que finalmente han supuesto un logro cualitativo para la mujer. Estas mujeres de barrio, estas mujeres de pueblo que han ido conquistando paso a paso pequeñas cuotas de libertad son, como decía Bertolt Brecht, las imprescindibles y son las que queremos empezar a presentar, a visibilizar en los entornos educativos con el fin de proporcionar mujeres espejo a las siguientes generaciones.

Tres son las actividades que hemos planificado para dar respuesta a este segundo escenario: dos conferencias destacando los proyectos vitales de Dª. Braulia Ramos en Baza y Dª Paquita Bustos en Huéscar abiertas a la comunidad educativa y la tercera que aquí presentamos, la exposición RETRATOS DE CONCEPTO.

   

 

Publicado en Minerva. Revista de Educación, número 5

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